martes, 21 de septiembre de 2010

Una filosofía en la cola de fotografías.

... A veces pretende buscarlo en los rostros inconformes de la vida, los que caminan sin aparecerse de nuevo jamás, creyendo ingenuamente que podré ser feliz con alguien en un sentido libertario, mágico e inamovible.
Pero en la realidad son meras utopías precedentes de mi infancia... algunos dirán románticas; otros dirán cursis, pero al escarbar concienzudamente ese pensamiento de duro realismo que, finalmente, desnudo un deseo apenas visible de lo que en verdad necesita mi vida...
La soledad es lo de moda, lo que necesita el joven contemporáneo a su conveniencia en su época desenfrenada: conveniente para no permitir enamorarse, recibir todo lo que pueda agarrar y entregar nada de su vida; incluso a mi me conviene en ocasiones...
No obstante, en la apertura de una nueva vida, en la acción de desechar lo oscuro de mi pasado, recapitulo el ensimismamiento en la que siempre he vivido inmersa y ante esta situación, la soledad ya no es una opción para mi...

... A veces necesito a mi lado a alguien, alguien, alguien...
(miro al chico güerito que viene llegando a las copias...)