viernes, 23 de octubre de 2009

CRÓNICAS DE REBECA VERONA

 (Una parte del suceso que tuvo con Monsier Ferdinand)
...El la abrazó por detrás. Ella nerviosa decidió ver lo que él haría. Le tocó un seno. La carne ardía fervorosamente. Rebeca lo abrazó y empezaron a acariciarse. Se quitó la blusa y el buscaba la calidez de su seno izquierdo. Ella excitada, acarició su espalda madura.
Tomándola de sus caderas, le amarró las manos detrás de su espalda. El saboreaba las nalgas de la jovencita perdida en el éxtasis de un sádico que la sodomizaba.
-¿Te gustaría que te diga cosas sucias?
-Si, me encanta que me digas cosas sucias.
-Entonces eres mi putita y me gusta cojerte por detrás.
En el momento, la penetró salvajemente haciendo que Rebeca gritara un poco de dolor. Ella sin embargo se meneaba tan rico en la cadera de Monsier que el mismo Monsier quedó agotado hasta haberla hecha y deshecha. 

Delicioso es el color carmesí del dolor

En la habitación de la dominatriz, cada hombre podía escoger el tipo de látigo con el que le gustaría ser castigado; la cuerda con la que serían amarrados y el traje que llevarían puestos.
Ella, voluptuosa, vestía un precioso traje de seda con flores blancas y un delicado corsé negro que le rodeaba su avisposa cadera. Sus manos se cubrían con precioso encaje en forma de guantes y su fino peinado que tendía mucho a la estética de las Geishas. El maquillaje, los ojos negros excesivamente pintados con rimel; el rubor rojo, al igual que sus labios acentuaban la palidez demacrada de la hermosa dominatriz.
Cuando cada uno de los hombres escogió el tipo de látigo, la cuerda y el traje que llevarían puestos, cada uno se acostó sobre aquella pantalla de luz translúcida, entre plena oscuridad que llenaba la habitación de sombras.
-Acuéstense todos porque la reina arribará en unos momentos la habitación.-una voz habló.
Entonces, las puertas se abrieron de par en par para mostrar un séquito de hombres desnudos, cargando a su preciosa dominatriz, y bajando con su calzado de aguja en aquella escalera humana. Su estela aromática exaltaba el aura sensual y perverso que ella mantenía.
Los esclavos la rodeaban y cada quien fue tomando su lugar respectivo para ser uno mas de los espectadores de su bella dominatriz. Cada uno fue víctima del suplicio que la dominatriz infligía a sus chicos. Revisaba las ataduras, los abrazaba, los golpeaba, pellizcaba y torturaba.
Como siempre, a cada golpe, era mayor la excitación entre sus víctimas. Ellos gemían excitados, mezclados con los gritos de dolor que originaba la dominatriz. Ella a su vez, tomaba los látigos, los tomaba, los tocaba, sentía y acariciaba. Los lamía en un tono poético y enfermizo, como si fuera el monstruoso falo que ella iba a tomar partido e iba a consentir.
Dash, dash, dash, cuerpo sobre cuerpo;
clash, clash, clash, aullido tras aullido.
Aquella pantalla translúcida se empezaba a llenar de manchas.
Clash, clash, clash,
plash, plash, plash,
Clash, clash, clash,
plash, plash, plash,
El hermoso rostro de la dominatriz se salpicaba mas y mas de aquellos golpes incesantes que le propinaba a cada uno de sus amantes.
Los esclavos se masturbaban entre sí como si fuera aquello una orgía expresamente para ellos. Poco a poco, el semblante de la dominatriz tomó un tono mas perverso, mas cruel. Su sonrisa descompuesta, sus ojos desorbitados y la mas cruel actitud finalizó en la mas espantosa de las carcajadas, una risa venida de las calderas del infierno, ahogando las exclamaciones abominables de aquella terrible habitación...

Espera el siguiente desenlace de la segunda parte.




Mentiras y mas mentiras

La verdad es que nada es suficiente.
Nada se ha comparado a lo que uno vivió, y reducirlo a sombras y a migajas...
lo que tu dices hacer no es verdad...
No te creo de verdad...
Y no porque tú no quieras, debo dejarlo hacer.

Maldito Machismo Desenfrenado

martes, 13 de octubre de 2009

Porque no me puedo quitar esa canción

La Atemporalidad de nuestros pensamientos;
escóndete en la sintonía de las notas musicales,
porque a través de ellos
te mezclarás en los recuerdos emblemáticos
de tu simple y arenosa existencia...

viernes, 9 de octubre de 2009

Esa fuente intensa de dulce deseo y provocación,
mimetiza la ansiedad por no estar solo,
sintetiza lo que tú no ves...
Caer rendida 
al sabor redituable del sexo,
busco lo que aún no he podido descifrar.