...El la abrazó por detrás. Ella nerviosa decidió ver lo que él haría. Le tocó un seno. La carne ardía fervorosamente. Rebeca lo abrazó y empezaron a acariciarse. Se quitó la blusa y el buscaba la calidez de su seno izquierdo. Ella excitada, acarició su espalda madura.
Tomándola de sus caderas, le amarró las manos detrás de su espalda. El saboreaba las nalgas de la jovencita perdida en el éxtasis de un sádico que la sodomizaba.
-¿Te gustaría que te diga cosas sucias?
-Si, me encanta que me digas cosas sucias.
-Entonces eres mi putita y me gusta cojerte por detrás.
En el momento, la penetró salvajemente haciendo que Rebeca gritara un poco de dolor. Ella sin embargo se meneaba tan rico en la cadera de Monsier que el mismo Monsier quedó agotado hasta haberla hecha y deshecha.
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