Mujeres hablando, mujeres leyendo. Mujeres que conversan con sus propios pensamientos.
En el asiento de atrás soy testigo de aquello.
Reflexiono, cavilo.
Entro a mi misma, escuchando a Sebastien Tellier.
Objeto, distenso.
Vienen a mí seres del presente. Miro a la ventana, encontrando la belleza de los árboles y sus hojas. Se mueven al compás de aire, exasperados, como llamándome a descubrirlas en medio de la grisaciedad.
Me hacen desear no morir, aferrarme; simple y llana, a la vida llena de detalles...
La luz entra aún. Sentada parezco adentrarme a mi propio océano de inquietudes y desvelos, como si existiera en mi interior, la libertad que tanto he buscado, y donde me desconecto de lo terrenal.
Es refrescarse en aguas tranquilas, en mi propio universo natural....