miércoles, 12 de diciembre de 2012

 
¿Qué es el amor?
Es la pregunta de mi vida que he debido replantear. El amor es visto desde diferentes perspectivas. Para mi, el amor es la emoción que se manifiesta antes de llegar a un concierto o algún lugar especial. La energía electrizante, la fuerza para alcanzar el momento, la urgencia de llegar, el latir rápido del corazón. Pero esa expresión, esa emoción pocas veces se llega a manifestar en mi vida, rodeada de un ciclo establecido y rutinario del trabajo como una simple empleada.
La cuestión es que el amor debe provocarnos un estado que nos permita aspirar la vida como si fuera una expresión energizante y revitalizadora de nuestras existencias. La rutina y la costumbre convierte al amor en una forma tediosa de sentir y de aburrirse de la otra persona.
Pienso que es una proeza difícil comer de lo mismo, el mismo pan de siempre y no aburrirse de ello. Las distancias ya no son un límite, pues contamos con la tecnología y la velocidad para comunicarnos con la otra persona; pero incluso, en esos medios, el contacto puede volverse un proceso automático de la vida cotidiana.
El amor tiene múltiples perspectivas y construcciones, pero depende de nosotros la forma y el cómo lo alimentamos.

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