lunes, 8 de marzo de 2010

A punto del precipicio.

(Mientras escucho Utopia de Goldfrapp)

No quiero ir a la escuela; si, no iré...
Nunca en mi vida había detestado algo que amaba...
Ahora, ¿Qué razones tengo para vivir?
El camino está perdido.

La mujer aguarda impaciente en su propio terreno.
Se incluye en una serie de cuestiones muy acorde a su infelicidad.
Se pregunta fuertemente la causa de su actitud concebida, pero sin hallar finalmente la ansiada respuesta a su vida irresuelta...
En las orillas de un descanso sin sueño, mira constantemente su propia soledad.


Gris

Lo confieso...
Todo esto me incomoda; la gente, la vida, esto por lo que tengo que vivir...
No puedo ser una farsante todo el día,
el colapso se viene ya...
Estoy tocando fondo otra vez...

Y afuera, desprevenida
sin interés a lo que antes fuera;
paseando por las calles y avenidas, 
buscando sustituir pasiones perdidas.
Como errante en el camino que perdió.
Camino vivido, camino perdido.
Resuena su corazón en un llanto adherido,
caminando entre desconocidos,
fumando entre los muros vendidos.
Deteniéndose ante quimeras inmóviles; 
quizá en alguna de ellas,
se encontrará así misma en sus cristales.
Todos voltearán y la juzgarán,
ante un tumulto que no volverá.
Ella esperando,
que en el frío pavimento,
esos fantasmas se roben
lo poco que le queda de su alma.
Se acuchillan en su cuerpo,
se desprenden veloces,
como gusanos hambrientos y feroces...

Gris es lo que define el acto indiferente de caminar por la vida.

Notas de madrugada.

No puedo evitar quererte...
Yo queriendome verme como la mala... ¡que farsa, que tonta ilusión!...

... Y el viejo roble, se refresco con la brisa alegre del rocío. 
En aquella madrugada, sintió como tomaba la vida nuevamente, 
a través de sus raíces, preciado exilir del renacimiento;
sentía como pasaba por su cuerpo poroso,
la frescura matutina del líquido cristalino.
Y tocando las puntas de sus frágiles ramas,
movió a la par del viento, 
su frondoso arbusto, que colgaba hacia el cielo;
regresándole la juventud, 
que la sequía anteriormente le había traído...

Dedicación. Para el día de hoy, tengo ganas de escribir...

Ella se escudó en su propia mentira.
Apartada de los demás, trató de escuchar la vocecilla que había en su pecho. No mostraba nada, y acaso quizá, había un parloteo mínimo que mas bien, parecía ruido.
A través de sus ventanas, dislumbraba esa realidad a la que no quería pertenecer. 
No en ese momento.
Y en plena soledad, descubríase a sí misma, en condición suya, de mujer y de ser humano. Los demás eran sombras lejanas del humo de cigarrillo, niebla perdida en los rincones del olvido...
¿Uno podrá recordar lo que es el olvido?
El olvido es, pero no es... tu me entiendes...
y en la fantasía sentía un poco mas al vacío que la invadía...
El cigarrillo se acaba, como todo en la vida. Solo queda el sabor que se disolverá lentamente en mi boca, dejándome solo algo del que hará recordarlo; algo que no sabré si realmente existió.