(Mientras escucho Utopia de Goldfrapp)
Nunca en mi vida había detestado algo que amaba...
Ahora, ¿Qué razones tengo para vivir?
El camino está perdido.
La mujer aguarda impaciente en su propio terreno.
Se incluye en una serie de cuestiones muy acorde a su infelicidad.
Se pregunta fuertemente la causa de su actitud concebida, pero sin hallar finalmente la ansiada respuesta a su vida irresuelta...
En las orillas de un descanso sin sueño, mira constantemente su propia soledad.