lunes, 8 de marzo de 2010

Notas de madrugada.

No puedo evitar quererte...
Yo queriendome verme como la mala... ¡que farsa, que tonta ilusión!...

... Y el viejo roble, se refresco con la brisa alegre del rocío. 
En aquella madrugada, sintió como tomaba la vida nuevamente, 
a través de sus raíces, preciado exilir del renacimiento;
sentía como pasaba por su cuerpo poroso,
la frescura matutina del líquido cristalino.
Y tocando las puntas de sus frágiles ramas,
movió a la par del viento, 
su frondoso arbusto, que colgaba hacia el cielo;
regresándole la juventud, 
que la sequía anteriormente le había traído...

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