lunes, 8 de marzo de 2010

Dedicación. Para el día de hoy, tengo ganas de escribir...

Ella se escudó en su propia mentira.
Apartada de los demás, trató de escuchar la vocecilla que había en su pecho. No mostraba nada, y acaso quizá, había un parloteo mínimo que mas bien, parecía ruido.
A través de sus ventanas, dislumbraba esa realidad a la que no quería pertenecer. 
No en ese momento.
Y en plena soledad, descubríase a sí misma, en condición suya, de mujer y de ser humano. Los demás eran sombras lejanas del humo de cigarrillo, niebla perdida en los rincones del olvido...
¿Uno podrá recordar lo que es el olvido?
El olvido es, pero no es... tu me entiendes...
y en la fantasía sentía un poco mas al vacío que la invadía...
El cigarrillo se acaba, como todo en la vida. Solo queda el sabor que se disolverá lentamente en mi boca, dejándome solo algo del que hará recordarlo; algo que no sabré si realmente existió.

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