Encontré este pedazo de poesía, inscrito en concurso hace tiempo, pero que desfalleció desde antes; además de ser usado en una de tantas clases:
Esencia perenne en constante movimiento.
Eres nombrado entre los innombrados.
Imagen colectiva que entre seres vivificas.
Te has vuelto un ícono del anonimato
y expresar la gradeza de un mundo posible,
que a través de mis ojos llenas un sentimiento.
Tu imágen deviene en poesía,
signos y señales que me transmites.
¿Quién eres, cómo te llamas?
Solo el mundo puede ser tan expresivo,
tan real, tan simple segundo a segundo;
la silla donde te sientas es imagen,
lo que tú me mostraste es imagen.
Rostro por rostro,
cuadro por cuadro.
Ella dijo:
dibújame; no congeles, no grabes,
porque aparento ser y no a mi ser lo que es.
¿Será acaso que encontraré una verdad,
quizá la de los principios del tiempo arcano y profundo?
Sobre ti he construido un orden presente,
y quizá, para ambos no sea nada
pero lo que simboliza en mí
hace ver una imagen sagrada.
Ya no es un sueño, es transformación;
te has vuelto parte de ti, los conviertes a todos.
Te das cuenta de la importancia.
Es extraño ver que algo físico
pueda mostrar seres etéreos.
Nuestras obras se parecen a nosotros:
cámara igual al cuerpo,
luz igual a la vida,
imagen igual al alma.
Tu rostro se ha convertido en un haz
y yo, como simple narradora,
soy el texto verbal, un vehículo,
con todo es significante en el que te has convertido.
Tu lienzo puede ser lo que sea,
porque donde hay luz, hay vida,
y en un rollo de emulsiones
aún construyendo, cortando y uniendo
partes de ti,
dejas tu huella a cada instante,
sin dejar de ser tan singular.
El mítico hombre,
la mítica mujer
recorren todo nuestro propio universo,
todo habla de ambos.
Me emociona ver lo que me hace palpitar
los demás quizá no lo entiendan,
porque no han vivido lo que yo;
no obstante
cada uno sabe lo que lo mueve
lo que le hace vivir y lo que le hace renacer.
¿Puedes comprender la grandeza
de ver plasmado al hombre
de una forma que nunca olvidarás?
Y al final, ¿Dónde quedas?
Magnetismo, láser, números binarios;
gravedad, conducción eléctrica,
y un día todo desaparecerá
y la tecnología del mañana
solo será un pedazo de chatarra...
¡Pobres humanos ingenuos!
Queremos una extensión de la vida,
como sea, una extensión de los recuerdos,
en papel, luz, movimiento.
Quiero volverte a ver
y te veré aunque no estés consciente
de quien es quien te mira.
Y al final,
quedarás grabado en mi memoria,
pero sé que al final de mis días,
lo único que me podré llevar a mi tumba
es la sombra imborrable de tu brillante recuerdo.
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