viernes, 20 de noviembre de 2009

Beberte...

Niño de Flores blancas
y leche fresca...

Tu rostro es
el candor de mi mente;
me da miedo saber
que relevancia tienes.

Por tu esencia
es olorosa,
porque pretendo controlar
el sentimiento encontrado.

En plena contemplación,
éxtasis plena de mi alma
reflexiva,
mira con desden y con
recelo,
el amor al que has
encandilado...

Profesas palabras
envolventes
en una múltiple evidencia
de la realidad existente.

Adornar tu cabello de flores,
mirar como el viento sopla
tu cabello rizado.

Quiero conservar la emoción
intrapersonal
entre mi metafísica
y la tuya...

El corazón es un órgano;
late y late,
retumba en mis sueños...

Yo te amé...

(Escrito en Abril 2009)

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