lunes, 28 de diciembre de 2009

Christ Stardust

Características del personaje: Tipo idealista, sin callarse, y disfruta de la música. Cuando va a la calle deja su marca en la gente, ideológicamente o por medio de la violencia. Anarquista, no busca dañar a los demás sino demostrar que él existe y busca cambiar al mundo. Rebelde. 

Autores: Yunuhel, Diego Axel Nájar

I
A través de las inhóspitas sombras del callejón, de la luz descompuesta del neón de las putas y de los montículos de basura, se escucha a lo lejos un golpeteo de tacón en el piso. No hay nadie, solo uno que otro gato maullador de una azotea cercana, no obstante, el ruido aquel aumentaba mas. Su perfil se mezclaba con las sombras. Aquella chamarra de cuero rojo, un tipo de traje pegado a su cuerpo, plateado y ligeramente brillante; un cabello largo y rizado, de manera que sus caideles caían en aquel fino rostro que lo componía; ah, sin olvidar el golpeteo del tacón, ligera aguja de punta afilada como columna de sus botas negras como la noche. 
Cigarrillo encendido, denota en su rostro un evidente nerviosismo, una perturbación que nublaba su ser, como si de paso llevara un poco de cargas ajenas.
Como no iba a ser si era fugitivo de la ley, de la dictadura a la que combatía; en un papel de rebelde, de anárquica acción y lucha clandestina. Sin embargo, su ser presentía un cierto escalofrío trágico. 
Mirando de un lado a otro, tocó brevemente la puerta metálica que tenía ante él y donde una puertecilla se abrió ante sus ojos. Otras pupilas miraron al ente en presencia, haciendo de repente un ruido que le permite el acceso.

II
Cuando Christ Stardust entró, solo pudo sentir el calor de las paredes del pasillo por el que iba caminando. Se escuchaba conforme caminaba, un ruido muy grande, como si muchas almas hubieran bajado a la tierra, en embestida para esconderse, para hacer lo que nunca podrían imaginar. El sonido de sus tacones se perdían cada vez mas, sus ojos veían como una luz enfrente de él crecía y crecía... magicamente, se perdió ante tan bella luz, y al cruzarla, se encontró frente a un mar de gente. Saludó a los compañeros en turno y tomó de la inmensa tarima, su arma mas preciada. 
Cuando apenas sus labios pronunciaron palabra, sus compañeros comenzaron un maravilloso estruendo. Uno de ellos, vestido tan provocativamente tanto como actuaba, tomó un extraño objeto con el que descargaba toda su furia y altivez. En cada sinfonía, ambos se unían en un frenético ritual, en el que eran los protagonistas. 
Uno cantaba para la libertad, para la gloria de los valientes, del amor diferente, de la unión de las personas. Hablaba también de la sensualidad y la belleza de una noche estrellada. De los amigos y de lo bueno de la vida. 
El otro era la viva imagen de la voluptuosidad, de lo prohibido, de lo hermoso e inalcanzable. Del lado oscuro del hombre, de lo que no se puede tocar, pero que en algún momento nos ha tentado a hacerlo. Aquellos que osaban acercarse, despedían fulgores extasiados, gritos fervorosos y una que otra, caía a sus pies literalmente. 
Los demás compañeros eran símbolos evidentes de la amistad, sin interés en ese momento que la de mostrar y llevar un mensaje para que los que se escondian en las sombras, los que gritaban en el silencio y la represión de sus ideas. Eran los que mejor comprendían el porqué luchaban y llevaban pues, un buen trabajo para desempeñar. 
Cada uno le daba un toque especial a la sinfonía, que estremecía hasta la más tímida de las azaleas. 
Era una noche grandiosa, donde llamaba a la emoción en el corazón, a cantar una vez mas, a tener esperanzas y creer que hay una nueva oportunidad. Era una noche para enamorarse, de sentir que había vida y que no había razones del porqué llorar.
Una noche de ensueño...
una sinfonía de ensueño...
En estas notas poéticas, el aire de repente se detuvo; la vida se detuvo. Un ruido ensordecedor hizo agachar a todos. El sueño se acaba...

III
Un extraño enemigo entra por cientos en busca de nuevas víctimas. Disparos suenan haciendo que la gran masa se vuelque unos con otros. Las chicas despavoridas, corren precipitadamente buscando una salida desesperada. Los niños que habían ahí son aplastados ante la angustia execrable de los presentes... Ya en el suelo, se puede ver visibles muestras cadavéricas de aquellos que rebosaban hace momentos de vida.
Mientras tanto, ensangrentado de su ahora desfigurado rostro, Christ Stardust es arrastrado por dos tipos de la nefasta Policía Ultrasecreta. Tomándolo de sus cabellos, es cuestionado acerca del paradero de otros líderes de la ciudad, de sus cómplices y de los planes que rodeaban la conspiración. Christ, sin inmutarse, guardaba en silencio la potente voz que en el tiempo anterior usó en pro de la libertad. Sin embargo, el costo era alto: poco a poco, la brillantez del líquido rojo se hacía notar rapidamente.

IV
Entonces, en su ya borrosa vista, distingue unas botas negras; tan brillantes de tanto bolear, como para aplastar cráneos. Ya no había porque dar importancia. El extraño se acercó a mirarlo, tomándolo bruscamente de su chamarra. La poca visibilidad no le permitía a Christ mirarlo; sin embargo, en sus ojos había algo conocido...
-¡Subcomandante! Hemos atrapado a este chico. Es uno de los más importantes líderes de la rebelión contra la dictadura... ¡Debemos esperar al Alto Comandante para seguir nuevas órdenes!
Si, en el subcomandante había algo conocido, algo que en segundo aumentaba su palpitar. De pronto, Christ sintió que le temblaban las piernas, tenía una sensación de nausea y de sus ojos le brotaron lágrimas de sangre. El subcomandante lo miró también, descomponiéndosele terriblemente su rostro, sudando repentinamente y denotando su acelerado nerviosismo... No lo podía creer... El que tenía en sus manos, el mas buscado, el mayor rebelde de la Insurgencia, el que cantaba a las personas, el que pasaba por encima de la ley, Christ Stardust... Christ Stardust era su hijo... ¡su hijo! Y como no iban a concordar las cosas, si lo andaban buscando y nunca lo encontraban; siempre fallaban los planes de la Policía Ultrasecreta ya que su hijo era el más cercano a él y los colaboradores políticos de la dictadura... ¡Su hijo; el mas buscado y el que menos hubiera deseado ver!
Los soldados se sorprendieron ante la actitud del Subcomandante: tan estricto, tan rígido, cruel e implacable se derrumbaba ante el flacucho jovencito desfigurado que tenía en sus manos... ¡Es que era su hijo!
Soltó la chamarra para darse cuenta de su propia destrucción.

V
En el cielo se escuchan los murmullos que proviene del cielo. Un helicóptero se acerca al grisáceo suelo de la calle. Bajó al que llamaban "El Angel Negro"; era el Alto Comandante.
El Subcomandante dió la bienvenida al Alto Comandante:
-Señor, hemos encontrado a uno de los líderes de la Insurgencia, pero debo mencionarle, Señor, me permita decirle unas palabras...
-Usted dirá Subcomandante...
-Le pido perdone la vida a este joven; encarcélelo, córtele una mano o póngalo en trabajos pesados, pero déjelo con vida...
Entonces, sintió el duro golpe en su mejilla de la mano del Comandante.
-Sabe usted cuales son las órdenes de la dictadura: matar a quien se le interponga, a quien cuestione el gobierno y que disperse ideas ajenas a la ideología impuesta. La ley se tiene que hacer cumplir a quien rompa estos pilares, quien quiera que sea... Se le hará un largo interrogatorio y luego se le hará Ley Marcial.
El subcomandante apenas reaccionaba cuando su hijo levantó la cabeza:
-Padre, yo sé que usted estará decepcionado de mí, pero saber que otro está sufriendo, me hace tener asco de mi mismo. Nunca me faltó nada, vivimos tan holgada como sea posible y pude terminar la carrera de leyes que tanto ansiaba.
Cuando empezó la dictadura, no me importaba nada mas que ahogarme en mi dinero y mi diversión; algo que de niño nunca me enseñaste. Me sorprende que tu hayas olvidado tu humanidad y tu manera de ver la vida por querer tener el poder en tus manos, por mantenerlo. Las putas que traías a las fiestas y reuniones fueron quienes me abrieron los ojos ante la miseria del pueblo, de mi pueblo al que estoy dedicado. Ellas también vivían de la injusticia, sin nada mas que sus propios cuerpos. Ante vidas tan desnudas y nefastas, decidí hacer algo al respecto: burlarme de la ley, de todo tipo de idea que coartara la libertad de los individuos, de mis propias creencias y de la basura que creo, es la dictadura. Me burlé de ella y además, dí mi mensaje a aquellos que lloraban, a quienes dejaron de creer en el hombre y en Dios y a quienes perdieron mas que solo esperanza.
Ahora, en el prólogo de mi muerte, no me arrepiento ni me arrepentiré jamás de lo que hecho. Si de algo tendría que arrepentirme es de ser tu hijo, padre. Saber que la persona que mas quiero abandonó lo que me enseñó, de sus propios sueños y de sus esperanzas ante el futuro me repugna; me repugna que hayas dejado todo eso para vivir a la sombra de la inmundicia, del dolor de los demás y de regodearse en la propia mierda... su castillo de mierda sobre la sangre y los huesos de aquellos a quienes torturaron y mataron. 
Ahora, yo no les daré el gusto de verme morir... no, sino luchando...
-Callen a esta basura, y llévenlo al helicóptero -vociferó el Alto Comandante.
Dos policías lo cargan cuando de repente y con una fuerza sobrehumana, se safa de ambos para tomar la pistola que tenía su padre...
Dos ráfagas se escuchan en el aíre...
los disparos no se hacen esperar...
El Subcomandante no veía en la niebla surgida de la pólvora; caminaba torpemente cuando tropezó con la bota apenas reluciente: una bala alcanzó al Alto Comandante. Cuando levantó la vista, corrió prontamente a levantar el cuerpo baleado de su ya efímera sangre...
su sangre de héroe, a su hijo, el famoso Christ Stardust...
El gato de la azotea apenas maullaba, la luz del neón se perdía en la inmensidad de la noche y en los lejanos gritos desgarradores del amanecer. Un líquido de color rubí corre en los suelos de la gran ciudad...

1 comentario:

  1. Me agradó. Es un mundo interesante aunque no me queda claro el contexto en general. El segundo párrafo del primer bloque es "exquisito".

    Enigmatek (Godoy)

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